viernes, 24 de octubre de 2014

Felices los locos

El ciclo humano de las cosas tiene ritmos de elevación y caída, de imperiosas necesidades en busca de satisfacción. Los apetitos se abren cada día como labios virginales de flores que quieren empezar a vivir, y se cierran cada día resguardándose a sí mismos. El hambre y la sed obedecen los ciclos biológicos de las necesidades que han de ser satisfechas. No se puede vivir de forma continua y elevada, de igual forma no se puede estar todo el tiempo a ras de suelo. La magia de las necesidades se ilustra con ciclos que se abren y cierran periódicamente, con sistemas duales con principios y finales. Lo interesante de esta condición biológica es que el huevo se convertirá en águila y el invencible viaje del esperma humano será roto al llegar a destino para empezar a formar la vida. Todo está en proceso de cambio porque la fluidez de la materia impone su sello a los seres y a las cosas. ¿Te has sentido como un sediento necesitado en busca del manantial que mata la sed y que llena de satisfacción momentánea? Biológicamente el ser humano tiene como destino la satisfacción y no la felicidad. ¿Quién inventó eso de ser feliz, si la condición humana nos habla de satisfacción biológica? Felices los puros y transparentes, los que se desprenden de los ciclos de la materia y trascienden las fronteras de las necesidades. Felices los locos donde no operan las leyes comunes. Felices los que una vez satisfechos, empujan hacia arriba seis peldaños más.

jueves, 23 de octubre de 2014

Navaja de papel

Me corto las ideas con la navaja de papel donde suelto mis sueños y emociones. Soy el tren que descarrila sus pensamientos en tierras donde me conformo con imaginar.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Hoja blanca donde escribo

Mis días sucumben bajo la delgada piel de suspiros pasajeros, de proyectos que llegan para tener carne y hueso, de invenciones perdidas entre lecturas y sueños. Acumulo suspensiones de días que no festejo. Voy al trabajo como una vieja araña que caza a su presa con certeza. Omito nombrarme otra vez ante el espejo simplemente porque ya he gritado mil veces lo que soy. Dejo de ser lo que fui y me concentro en la sorpresa de haberlo sido. Con uñas de gato me afianzo al destino suponiendo encontrar la mejor fecha para empezar a resurgir nuevamente. La alergia que se me mete a los pulmones me engendra por dentro el cáncer de la desgana, me quita la energía y me deja quieto en el sillón sólo para pensar la serie de omisiones que cometo a diario. Busco renacer de nuevo con las lluvias que recuerdo de mi infancia. Busco que la alergia termine y que empiece la hoja en blanco donde he de escribir el nombre de las calles donde he de sembrar mis nuevos pasos. ¿Has pedido al tiempo una tregua para rescatarte de una caída inesperada? ¿Has renacido de ti mismo después de sentir los síntomas del invierno? Sal a la esquina de la noche y anda lento con la sorpresa en los ojos, escucha tu nombre al pasar por los hoteles de paso y comprueba que te nombran desde sonrisas sin dientes y piernas abiertas. Camina un poco mas y descubre el frío. Siente el peso del vacío y luego, cuando estés a punto de desfallecer en la calle y buscar descanso entre la sarna de los perros sin dueño, recuerda quien eres y regresa a casa. Tus libros y el calor del invento de tu soledad te darán la bienvenida al entrar al confort. Luego abre las cobijas, regocíjate en el calor de la mujer que desnuda te acompaña, cierra tu mente y entrégate a la muerte pasajera descansando, olvidándote, del trajín de la vida.

La razón del movimiento

Canto los símbolos del tiempo interior que vivo, salgo a la lluvia que imagino y escucho canciones que encuentro a mi paso. Soy hijo de tu olvido y de tu recuerdo, de esa lucha que dejan las horas de encuentro con uno mismo. Soy padre de los ratos infelices que agobian tus sueños. He tratado de abrir las cartas nuevamente para revisar las señales, sólo que no he sido capaz de traducir tus miedos. Me mantengo sobre la banqueta y desde ahí camino. Me dirijo hacia otras tierras donde la lluvia no cese. Veo el horizonte desde lo alto del tiempo y sé que la ruta a seguir tiene un horizonte promisorio. ¿Has comprendido que la existencia puede explicarse desde una razón de movimiento que, aunque se detenga en varios puertos, su razón fundamental es el avance que no cesa? ¿Has caído en la cuenta de que el engrane de los días se mueve sin reducciones ni descuentos? 

lunes, 20 de octubre de 2014

Un mañana sin pasado

Mi esperanza está puesta en el hoy. No hay minutos que no le correspondan a un día del calendario, no hay horas pasajeras ni meses que suiciden la espesura de su tiempo. No hay brevedad ni amplitud para lo que no acaba de existir. Sólo hay instantes inmediatos atados por el infinito. La renuncia a la eternidad no es posible jamás, la evasión del tiempo no existe, lo inmortal gravita sobre el filo secreto de la muerte. Ni el mañana ni el pasado existen como tales. Son inventos de lo inmediato en el presente tratando de camuflar su verdadero rostro. Es la ingeniería del tiempo sobreviviendo a su propia fugacidad. ¿Has firmado un manifiesto de renuncia donde ya no acates más la perennidad que olvida, que marchita a la semilla germinada, que da fin a las ganancias de una vida?

domingo, 19 de octubre de 2014

Toco el suelo

Toco tus besos y los siento revolotear en mis labios como polillas negras asustando el invierno. Toco tus manos y sé sobre el borde de la vida en que me sostengo. Toco mis recuerdos con el dorso del pensamiento nostálgico, con la savia del secreto, con el tuétano y su suspiro. Toco con la mirada la imagen transparente que dista de mi mano, también el pétalo que cae desde la rosa, también tus lágrimas después de esa lluvia en que no me olvidas. ¿Has roto la inercia de las cosas permitiendo que suceda sólo lo que no controlas? ¿Has desatado las ataduras de tus zapatos liberando el movimiento que estaba preso?

jueves, 16 de octubre de 2014

Enriquecido por el tiempo

Del pasado sólo tengo mis viejos diarios donde he escrito, postales antiguas que guardo fugitivamente y recuerdos de vidas compartidas. Me interesa el tiempo porque discurre, sentenciado a su lenta marcha, sin promesas que ofrecer y confinado a repetirse a sí mismo. Me subo a las esperanzas de continuar enriqueciéndome estando aquí. Mi interés gira, satelitalmente, teniendo en el centro del universo al tiempo. Trato de asirlo y lo asgo con eufemismos y con señas. Imagino que es un ser que repta y va y que nunca detiene su serpentear avanzada haciendo caminos que abren brechas. Lo intuyo como un manantial del que emana la posibilidad pura de la existencia. Pero lo ignoro realmente y sólo lo supongo cuando se convierte en algo donde yo me desplazo invocándome en haceres que se tornan sutilmente en cosas pasadas. Sólo lo supongo y lo vivo sin entenderlo, me lo apropio con la certeza del acto, pero lo entiendo diluido un instante después. El pasado no existe como ente ni como cosa, sólo como suposición humana o como certeza inacabada. ¿Has nadado en el flujo de la instantaneidad sintiendo como la continuidad del tiempo no mengua ni acelera? ¿Te has complacido notando  la metamorfosis de tu percepción del tiempo en el seco y llano acto de existir?