viernes, 14 de abril de 2017

La soledad mayor

De noche es cuando me torno solo. Durante todo el día estoy como alguien que está ligado a la compañía, pero es de noche cuando despierta mi soledad mayor y empiezo a estar conmigo mismo. No puedo decir que evado la presencia de las personas porque en realidad la disfruto. Sin embargo algo ocurre cuando no está nadie a mi lado. Es entonces cuando resurjo de la grieta o renazco del barro.

viernes, 31 de marzo de 2017

Su piel de piedra

Un trueque valioso. Mi viejo de piel de piedra por tener un corazón sufrido, me dijo: “Que escribiste un libro”. Asentí y me dijo: “Deberías traerlo para ver qué aprendo”. Y ahí van mis Letras de ceniza a las manos de mi padre. Él no sabe de trueques ni de literatura, pero su interés por lo que hago me dio mucho: una lluvia interior que me refrescó el alma, un llanto silencioso, sin lágrimas y lleno de encanto. Qué generoso al mostrar su interés. Qué sensible a pesar de ir cargando un caparazón de piedra en lo que dice, hace y demuestra. Qué humano por acercar sus ojos cansados a mis letras que nada dicen y que nada enseñan.  Ya me dirá lo que tenga que decirme, pero por el momento el intercambiar un fajo de papeles llenos de palabras necias por su atención me deja ganancias que no me caben dentro. ¿Has sufrido el vestigio de un cariño que no llega, que no puede darse o que simplemente está maniatado en los nudos de un corazón? ¿Has deseado el abrazo sincero de aquel que te dio vida, o la palabra de afecto que no es capaz de pronunciar por estar herido?

Sonrisa de plomo

Que tus ojos entren en estos textos como la llave en la puerta y como el filo de un beso en una boca amorosa. Que tus manos logren dar en cada vuelta de hoja una oportunidad a seguir leyendo. Que encuentres, entre tanta palabra coja y torcida por la bruma, un indicio de ti mismo, la estructura de la fórmula que te invite a descubrir un principio verdadero o el fragmento de un sueño aún no inventado. Qué puedas descubrir el contorno exacto de una idea  leyendo la breve palabra que aquí se oculta. Que encuentres puerto seguro en estas letras embravecidas por  las emociones de un corazón que quiere decir algo. Que tus ojos no se cansen de buscar el respirar de un pez en río revuelto. Que tengas lluvia fresca en primavera y en otoño una melancolía que haga crecer un fuego nuevo. Que leyendo encuentres lo que pensando supones o lo que soñando quieres o estás buscando. ¿Has sabido entender lo que quiere decir un verso descompuesto que no has escrito o desentrañar lo que lleva adentro una prosa ciega? ¿Le has brindado el beneficio de la duda a una sonrisa falsa que brilla plomizamente? 

jueves, 30 de marzo de 2017

Entrar de viaje

Salir de paseo siempre ofrece una entrada a la aventura. ¿Alguna vez has intentado contradecir los términos de las palabras y has entendido que pueden llegar a significar algo más completo? Salir de paseo siempre será ir a un lugar próximo o distante, pero a fin de cuentas será moverse para estar ahí: en el campo, en la ciudad o en el mar. Entrar de paseo ha de significar entonces quedarse en un sitio y abrir los ojos hacia adentro. Hay días, sobre todo muchas mañanas, en que permanezco acostado en la comodidad de mis sábanas. Ya la claridad mete sus rayos de luz por las grietas de las cortinas. Ya los ruidos de la calle empiezan a ladrar. Ya alguna voz de algún pendiente me dice que me levante y ande. Pero yo no hago caso y me sumerjo bajo la cálida tierra de mi madriguera afelpada. Como si fuera un oso hibernando me sumerjo en el beso del descanso y entro de paseo. Viajo lejos porque regresa mi mente a la infancia de hace más de treinta y cinco años. No entiendo por qué son cosas inolvidables, imágenes indelebles que representan una realidad verdadera. Entonces vuelvo a mis territorios infantiles y comienzo a sentir de nuevo la tierra bajo mis pies descalzos, la lluvia en mi rostro mientras alzo la mirada para ver las borrascas de un azul plomizo, el frío que cobija y que hace entender la vida. Entrar de viaje al pasado me ayuda a saber lo que fui y a no perder mi identidad. Me ayuda a recrearme en épocas felices y a encontrar los principios de lo que soy en lo que fui. Me sirve para seguir viviendo un poco más antes de levantarme de la cama, los sábados y domingos, antes de ponerme el traje de adulto y empezar con las labores. ¿Has entrado de viaje sin gastar un peso, sin hacer maletas, y sin formarte en los andenes de ascenso para abordar el autobús? Si lo haces a menudo o de vez en cuando, es bonito regresar cargado de recuerdos para compartir con los amigos.

miércoles, 29 de marzo de 2017

La caída y el fracaso

Regresar los pasos sobre las huellas dibujadas en la arena también es avanzar. Nadie puede retroceder ni concederle un descanso al tiempo. Todo es avanzada constante, vanguardia que abre brechas, pasos que dibujan caminos. Si fuera posible volver atrás, recorrer las manecillas del reloj y recuperar lo perdido, estoy seguro que sería parte de nuestro andar. Los errores los regresaríamos a cero y los convertiríamos en aciertos, las caídas y los fracasos serían borrados. No habría una decepción permanente ni el perdurable borde de una cicatriz. Todo sería recomenzar una y otra vez hasta la perfección, hasta el dominio del instrumento y de la herramienta. Sin embargo, la perfección pocas veces se cumple. Al hombre sólo le está concedida la mejora. Ser más mañana de lo que se es hoy. Pero a la par de la superación pausada, metódica y lenta, esta el retroceso de lo ganado. No el regreso del tiempo, sino la pérdida del avance.  

martes, 28 de marzo de 2017

La caja ósea

¿Te has preguntado por qué la gente teme la presencia de un cráneo descarnado? Esto visto más como signo y acontecimiento que como verdad palpable. Esta imagen impera en una presencia mortal. Es un recuerdo del polvo amasado en olvido, la evidencia de la sangre que se ha marchitado. El cráneo humano es una caja osea, protectora del órgano que contiene alrededor de cien mil millones de neuronas con sus sinapsis y sus procesos mentales, con sus laberintos cargados de recuerdos y vivencias. Todos llevamos un cráneo dentro y no le tememos mientras estamos vivos. Curiosamente la única parte del cráneo que se ve en la cotidianidad de la vida son los dientes. Y estos son vistos como la luz de una sonrisa, como algo bueno.

La tabla química de mi alquimia

Quiero ser el alquimista fecundo que convierta la plomiza tristeza en lustroso oro, que sepa transformar unas onzas de pesar en medio nanogramo de luz, que cambie una laberíntica mente llena de sombras en un camino llano bajo el sol. La tabla química de mi alquimia tiene elementos necesarios para mi vida: el oxígeno de un aliento de mujer, la sonrisa de oro con que me saluda el porvenir, el cobrizo destello de una verdad de raza pura, el carbono de la carne que me sustenta al andar, la plata que derrama la luna sobre la mar solitaria y profunda, el calcio adherido a mis huesos que soportan el tiempo, la caída de plomo que sufro y que hunde mis pasos en el arenal, y el helio que es la sangre con que me logro levantar de los tropiezos.  La tierra que piso es suave cuando la beso con los pies desnudos. El aire crespo e hirsuto que me presta sus labios al volar en tardes nubladas me sabe a fresa madura, carnosa y etérea. El fuego cálido de tus muslos suaves me encadena como una boca guarda el beso que promete dar. El agua con sal de mar con que mi vida llora por estar fiel a la existencia. Me alimento del cacao amargo caído de la planta virgen. Bebo del elixir que gotea por la fisura por la que la existencia se diluye. Cuento las arenas que caen como verbos conjugados en un tiempo eterno. ¿Has enumerado los elementos que te forman y que te hacen ser una fórmula química dorada al sol por un aliento divino? ¿ Has sujetado en la explanada de tu mano la tabla periódica que te hace ser, entender y suponer un puñado de verdades que se esparcen en el tiempo como arenas arrastradas por la noche?