jueves, 7 de enero de 2016

El rostro con que me quieres


Me gusta el tiempo y las marcas que deja en el costado derecho de mi experiencia. Ser joven es pasajero y va de la mano del reloj que suelta sus granos de arena en la existencia. La libertad consiste en elegir dentro de lo posible. Lo demás radica en aceptar el filo de la guadaña blandiendo ingrato sobre el carnoso cuello de la vida. No puedo elegir ser joven porque la juventud es un estado físico fugitivo. Ahora estoy a tres esquinas de distancia de lo que fui. Ni tengo la piel lozana ni el cabello libre de canas, la pureza de alma de mi juventud se convirtió en una pureza disolvente y arraigada. Y a estas alturas, entendido queda para mí la languidez de la carne, la utopía de los fuertes huesos, la ceniza con saliva que es  sostén del alma. Y ni la extraño ni la deseo, porque como ya lo dije, sólo es posible elegir dentro de lo posible, y lo demás sólo son supersticiones ideológicas. Decir que se es joven por dentro es sólo un eufemismo consolador. Y el único consuelo que me gusta es el de tus muslos suaves. No busco lo que ya se fue, sino lo que permanece a mi lado. Porque hay promesas que llegan a cumplirse y mitos personales que no existen. Me propongo adelantar en tus besos, introducirme en tus pensamientos, ganarte para mí. Alegrar tu vida improvisando tu risa desde el rostro con que me quieres.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Enteramente tus dientes

Condiciono mis lecturas a sólo tus versos flacos. Me enlisto en los días de siempre concibiendo que el universo es una gramo de ceniza.

jueves, 19 de noviembre de 2015

La cara del gato

Los encuentros bajo las piedras a veces tienen en mismo rostro que a diario se ve en el espejo.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Con los labios amarrados

Con los labios amarrados beso tus piernas y entiendo lo que antes sólo suponía. Sobre la piel que cubre el arduo andar de los días hay un doblez que parece una cicatriz. Es un borde de rugosa suavidad, una tenue zona de un volcán docilizado, apenas la mínima evidencia de un beso fugitivo. Se encuentra en la parte baja de la esquina opuesta que mira de frente la nitidez de tu alma. Se encuentra en la espesura del sentimiento, en la llanura de la idea, en la selva misma de la imaginación.

martes, 28 de julio de 2015

Los ojos de mi perra

Andar de ciegos, sin luz y sin imágenes. Andar con el bastón de tu hocico por delante tropezando contra el andar de los que no son ciegos como tú. Me dicen que te sacrifique porque sufres, porque no ves, porque te vuelves lenta y todo lo atiendes de oído y con el tacto. Yo te veo y te sé como alguien que está bien, me parece horrendo que me pidan te sacrifique. Pienso que lo hacen porque  se comparan con ellos mismos. La ceguera de un animal es diferente a la ceguera de una persona. La psicología entra en acción y hace débil al más fuerte y fortalece al más desvalido. Los ojos de mi perra ya no ven, pero su corazón es noble y sabe querer. Yo la acaricio y le hablo, y ella reacciona y me responde. Anda por el jardín y a tientas entierra huesos formulando un mapa mental que consulta a la hora de desenterrarlos. Se tira en el pasto y recibe el sol. La vida le entra por el olfato y ladra a lo que se mueve. Bienaventurada mi perra que no sabe que es ciega, que ignora la propia pena y que sólo se ocupa de estar bajo la tutela de su destino. Desdichados los que no saben ser como la vida los hace ser. Desdichados los que buscan y no encuentran, los que van y no llegan, los que corren sin llegar a la meta anhelada. Desdichados todos los que no saben ser lo que son. ¿Te has preguntado sobre el significado del tatuaje que anida en tus huesos? ¿Has sabido volar, correr, arrastrarte en el mismísimo momento en que has deseado hacerlo?

miércoles, 20 de mayo de 2015

El chasquido de mis pasos al andar

Me escondo entre las baldosas del reloj. Me aburro de la gente y empiezo a buscar escondrijos donde estar. Cavo en mis pensamientos desenterrando mis vicios personales. Me entristezco a solas porque no me gusta compartir lo que nadie entiende. Pero luego se me pasa al igual que se me pasa una jugada de ajedrez terminada en derrota. Con atino y precisión me hago vivir y el desaliento lo guardo bajo la suela de mis zapatos para gastarlo a cada paso. Me echo a andar por las calles llevando mi libreta en busca de un lugar de la calle que me haga sentir en casa. Y mi casa no es el lugar donde vivo, como y duermo, sino el sitio donde estoy en paz conmigo mismo, el lugar donde respeto completamente lo que soy  experimentando lo que llevo dentro. ¿A estas alturas de la vida has podido inventar una fórmula de salvamento que te saque de debajo de las baldosas donde te refugias? ¿Has podido salir airoso de ahogamientos emocionales, decepciones de concepto, pérdidas de destino, desencuentros con la vida, cánceres de un día? Yo he podido rescatarme del desaliento refulgente escuchando sólo el chasquido de mis pasos al andar.

martes, 19 de mayo de 2015

Los escalones del tiempo

Me vuelvo un enterrador de cosas efímeras cuando llueve. Salto por los escalones del tiempo y me alegro a pedazos por esta tristeza que deja la lluvia al morder mi alma. La noche se hace amplia como una trampa para osos y caigo en ella inevitablemente. Me ubico en la cornisa de mis pensamientos y desde ahí salto a ver si puedo volar. Y antes de morder el pavimento por enésima vez, surge en mí una esperanza y le sujeto las alas para volar con ella.